FIESTA DE LA EPIFANIA: Qué representa para los italianos la Befana? Dónde y Cuándo se celebra? - Expreso Latino

Primera plana

La Befana sería la versión italiana de los Reyes Magos, sería la bruja buena de las fiestas después de la navidad.

Es una viejecita algo maltrecha, pero muy laboriosa y querida por los más pequeños, aunque su aspecto no sea demasiado tranquilizador. Viaja montada en una escoba y, la noche entre el 5 y el 6 de enero, está ocupada repartiendo regalos, sobre todo dulces, a los niños que se hayan portado bien. Para los menos buenos, en cambio, solo carbón. Es tan querida como Papá Noel, pero, a diferencia del anciano barbudo, es menos famosa, sobre todo fuera de Italia. Aquí en Italia, en cambio, todos la conocemos como la Befana: “la Befana vien di notte con le scarpe tutte rotte” (la Befana llega de noche con sus zapatos rotos) recita un viejo refrán.

Los orígenes

El 6 de enero se celebra la Epifanía, una fiesta típica de algunas regiones que se extendió al resto de la península, y que lleva consigo tradiciones y folclores locales junto a un fuerte valor religioso. La Epifanía está vinculada, en efecto, a la adoración de los Reyes Magos que llegaron a Belén doce días después de Navidad con los regalos para el Niño Jesús siguiendo la estrella. La aparición, sin embargo, también ahonda sus raíces en rituales paganos y precristianos. Por este motivo se trata de una festividad especialmente compleja que refleja el carácter de los lugares en los que se celebra. 

Las diferentes celebraciones

La Befana, en determinadas tradiciones, representa la alegoría femenina del viejo año preparado para sacrificarse y dar vida a un período nuevo y próspero. En algunas regiones esto se traduce en la llamada hoguera de la vieja: un muñeco de harapos que se quema en las plazas tras haber recorrido, como ocurre en algunas localidades de la Toscana y Emilia Romaña, las calles del centro en un carro. En otros casos el monigote se expone en la ventana, como ocurría en Florencia o en Roma.

En el norte esta tradición está sumamente viva.

En el Véneto, la hoguera simbólica se llama “panevin”. Se trata de una fogata destinada a borrar los aspectos negativos del año que acaba de terminar, así como a atraer los buenos auspicios para el que empieza, mirando hacia las chispas que saltan; lo mismo ocurre en Friuli Venecia Julia, todo ello acompañado de un vaso de vin brulé y un trozo de focaccia típica.

En Faenza, en la provincia de Rávena, se celebra el 5 de enero la Nott de' Bisò, con el “Niballo”, un enorme monigote símbolo de todas las adversidades del año transcurrido, que posteriormente se quema. El bisò es vin brulé preparado con Sangiovese y especias. 

En Florencia también se celebra cada año la Epifanía con la tradicional Cabalgata de los Reyes Magos, la conmemoración de la llegada de los Reyes ante la Sagrada Familia por las calles del casco antiguo, a caballo, ataviados con trajes renacentistas de gran pompa. Imprescindible, en la Plaza de la Señoría, el espectáculo de pendones.

En Montescaglioso, en la zona de Matera, el 5 de enero es el turno de la “Notte dei Cucibocca”: figuras vestidas de oscuro ataviadas con un gran tocado y pobladas barbas blancas se mueven por las calles con una linterna encendida, arrastrando una cadena partida en el pie y llamando a las puertas pidiendo comida.

Se trata de una tradición vinculada a la creencia extendida en algunas localidades del sur de Italia que cuenta del regreso de los difuntos de los seres queridos en la víspera de la Epifanía. Son ellos, y no la famosa viejecita, quienes en algunos casos llenan de dulces los calcetines que cuelgan los niños.

En Sicilia, en Gratteri, en la provincia de Palermo, “A Vecchia” sale desde Grotta Grattara envuelta en una sábana blanca y montada en un burrito, recorriendo las calles hasta el centro de la ciudad, donde reparte los regalos para los más pequeños. En este caso, sin embargo, se celebra el 31 de diciembre y, para la ocasión, se representa en la plaza una especie de proceso alegórico del año que está a punto de concluir, para propiciar al que está por entrar.

La Befana, por tanto, es una fiesta mágica, impregnada de profundos valores simbólicos, durante la cual, en algunas localidades, también se cree que los animales pueden hablar y decir por fin lo que piensan a los seres humanos. 

La Epifanía cierra así las fiestas navideñas (no en vano, también se recita en rima “L'Epifania tutte le feste porta via”- la Epifanía pone fin a todas las fiestas) y marca el comienzo del Carnaval.